Gernika Bizkaia

Kevin Huber: “Lo más inquietante puede ser el contacto del juego y las jugadoras”

Agujetas, dolores musculares, tirones… esta primera semana de poder salir a la calle a hacer deporte algunas personas lo han cogido con un exceso de ganas. En estas situaciones es cuando más nos acordamos de la labor de los preparadores físicos, cuánto se les echa de menos cuando hace falta.  En un baloncesto donde cada vez se compite más y mejo,r cada menos tiempo, su papel se antoja imprescindible. Siempre en la sombra, siempre fundamentales. El Lointek Gernika Bizkaia tiene la suerte de contar con Kevin Huber como “prepa” de la primera plantilla.

El gernikarra comenzó como jugador en el club y a raíz de estudiar INEF fue poniendo a prueba lo aprendido en las categorías de formación del Lointek Gernika. Una vez terminada la carrera y con un máster de alto rendimiento en su haber, se unió al staff técnico de la primera plantilla. Para alegría o desgracia se encontró con el mejor momento de la historia del club con las participaciones en la EuroCup. Doble trabajo, doble importancia.

En semanas con 2 partidos el papel del preparador físico se antoja imprescindible desde el primer día. “En estos primeros meses, con doble competición, en lo que nos enfocamos desde el cuerpo biomédico es en tratar de mantener a la jugadora lo más sana y en forma posible. Es una época en la que nos centramos más que nada en que tengan una buena recuperación entre partidos y sesiones, en que activen bien para estas… Con algunas jugadoras también se trabajan pequeñas necesidades individualizadas a cada una. El propio ritmo de la doble competición ya nos pone en forma para competir y rendir día a día”, comenta Kevin. Aunque parezca que todo el trabajo está hecho tras la competición continental, sus tareas sufren un gran cambio: “Las semanas en las que tenemos 6-7 días entre partidos, tratamos de enfocar una preparación a un plazo un poco más largo como el PlayOff. Creamos una nueva base, ejercicios básicos, y poco a poco vamos metiendo ejercicios de potencia y velocidad de cara a los partidos. Aprovechamos también para mejorar en disfunciones personales de algunas jugadoras que han sido más difíciles trabajar en la época anterior”.

 

Alguien pensará que su trabajo termina ahí. Nada más lejos de la realidad. Casi siempre es el primero en llegar a Maloste, eso sí siempre con su vaso. “Me gusta tomar un café en Sakone 2h antes del partido”. Nunca falla. Empiezo su trabajo pre partido haciendo todos los preparativos para cuando las jugadoras lleguen: “Coloco la comida de las jugadoras para el descanso y final de partido antes de que ellas empiecen a entrar al vestuario. Luego enumero y coloco las aguas, preparo circuitos y material necesario para el calentamiento”, apunta el preparador físico. Tras esto, empiezan a llegar jugadoras, “hacemos los vendajes que cada una necesita, y ayudar en los ejercicios que cada jugadora tiene como rutina” para que todo esté listo. Durante el duelo tampoco tiene mucho margen de descanso, siempre activo en el último asiento del banquillo. “Después del choque, o más bien, antes de que este acabe, he preparado la bañera de hielo para la recuperación de las jugadoras. En cuanto acaba, recordamos a las jugadoras los procesos de recuperación que deben seguir y ayudamos a la que necesite en estiramientos etc. Finalmente, recoger banquillo, material utilizado y siempre a disposición de las jugadoras para cualquier cosa que pidan”, explica Huber. Un día más superado.

La pregunta obligatoria como experto en la materia, ¿cómo va a afectar este parón de actividad del deporte en las jugadoras? Nuestro “prepa” no lo ve nada claro: “A día de hoy, todos estamos un poco igual, sin saber que va a pasar y como vamos a poder volver a la normalidad. ¿Pabellones si, pabellones no? ¿Gimnasios si, gimnasios no? ¿Entrenamientos individualizados o en grupos reducidos?”. Kevin advierte, que como no puede ser de otra manera esta inactividad el cuerpo lo va a notar: “Lo que está claro es que la situación que hemos, y aún estamos pasando, ha pasado factura a las jugadoras, ya que, pese a que hayan podido realizar más o menos ejercicio en casa, no han podido disponer de todo el material necesario, ni realizar movimientos específicos del deporte”. El gernikarra no pierde el tiempo y ya empieza a trabajar de cara a la siguiente temporada, aunque con muchas incógnitas todavía por resolver: “En verano está por ver como podremos trabajar individualmente con las jugadoras, el uso del pabellón y el material… Pero lo más inquietante puede ser la vuelta al contacto con otras jugadoras y situaciones del deporte en sí”.